miércoles, 22 de febrero de 2017

Consigue el libro

Este es el link para conseguir mi poemario Peregrinaje de Amor por internet:

http://www.librosperuanos.com/libros/detalle/18008/Peregrinaje-de-Amor



martes, 21 de febrero de 2017

Actividades poéticas


Hoy 21 de febrero estaré en el Centro 

Cultural -  6 p.m.

de Jesús María que se ubica en la av. Horacio Urteaga 

535 al costado del Campo de Marte para la presentación 

de una antología en que ha sido antalogado uno de mis poemas 

inéditos.


JUEVES 23 de febrero estaré en la presentación "TODO O NADA"de la Sociedad Literaria Amantes del País , y además habrá un recital con los escritores participantes.

Lugar: Salón 27 de setiembre (segundo piso)
            Club Social Miraflores
            Av. Malecón de la Reserva 535 - Miraflores (Al frente de Larcomar)

Análisis por Winston Orillo: SANDRA OLIVARI, PEREGRINA DEL AMOR


Van cayendo las miradas/ ¿qué es el amor?/ Es la piel persiguiendo su otro yo…//Suave van cayendo tus labios/ con gestos que dicen sin hablar…//Por si la luna se despierta/ cae el mar a su belleza/ como dulce sal de lluvia/ que a la tierra se entrega…//Busca ser la amada/ donde tu amor/ sueñe con tu amar.”
S.O.V.
Por WINSTON ORRILLO
El primer libro de Sandra Olivari Veramendi, Peregrinaje de amor (Editorial Casa Tomada, Lima, 2016), es el espejo tremolante de la lucha de la joven autora por lograr un lenguaje personal, en medio del maremágnum del amor, temática que el buen Rilke no recomendaba para los bardos, especialmente para los que se inician: la razón, la sobreabundancia del asedio a un asunto que deviene en tópico, y donde es difícil ser “original”, si tenemos –a veces, quizá, en demasía-  verdaderas preseas, tanto que la lírica –especialmente la romántica- se halla ahíta de textos paradigmáticos sobre el particular.
Sin embargo, el querido Pablo Neruda, cuando se le preguntara qué recomendaría a un poeta joven, presto respondió: “Que escriba poemas de amor”, “Que escriba poemas de amor”, “Que escriba poemas de amor”.
El hecho es que Sandra es una peregrina amor, parafraseando el título de su opera prima. Aunque, en realidad, todos los poetas jóvenes son peregrinos del amor e igual, los no muy jóvenes, porque el amor deviene en un desiderátum que anhelamos, no solo para nuestro solaz, sino que, por su intermedio, arribamos a confines quizá nunca previstos.
El amable lector tiene, pues,  para escoger, ya que, verbi gratia, en el epígrafe que hemos transcrito, junto a disquisiciones –más o menos cotidianas- sobre el amor, aparece, refulge un oxímoron que revela la lucha interior de la joven autora. Este es, sin duda alguna, esa “dulce sal de lluvia”.
En fin, estamos plenamente de acuerdo con el presentador del volumen, el escritor y crítico, académico doctor Camilo Fernández Cozman, quien, pedagógicamente, en sus palabras liminares, señalara:
“La poesía es el arte del ejercicio de la palabra. No es fácil llegar a formar un estilo propio: exige un trabajo arduo con el lenguaje. Poesía es sinónimo de concisión verbal: técnicamente no debe sobrar ni una palabra. En tal sentido, es un género hermano del cuento y opuesto a la novela. Por eso, un primer poemario es sinónimo de búsqueda incesante desde el punto de vista estilístico”.

Al respecto recordamos la congruente cita de nuestro poeta-héroe-martir, Javier Heraud, quien señalara que “la poesía/ es un trabajo difícil/ que se pierde o se gana al compás de los años otoñales…”
En los poemas de Sandra se vivifica el marcado conflicto entre decirlo “todo” y/o decirlo poéticamente: es cuestión de un largo y metódico aprendizaje, cuando hemos decidido que el poetizar será nuestro leitmotiv. De este modo, hay textos suyos donde se le filtran, aviesos, algunos prosaísmos,  en un buen texto como “El pasajero”, del que, sin embargo, tomamos, a continuación, varias versos:
“Eres la pequeña tibieza del vapor/ como una lágrima sin la tristeza/ como los recuerdos que me golpean.//Son los colores de mi piel ante ti renovada/ no hay amores vividos/ tan solo mil pedazos.//Eres pasajero que no baja a amar/ no hay en ti más paisajes que buscar/ tan solo dejas que caiga la lluvia al mar”.
Por momentos, en el avatar de su incesante búsqueda, ella des enmadeja la energía del corazón para continuar su discurrir trastabillante:
“Camino entre líneas de versos/ vivos y muertos/ cediendo el paso a algunos tintineos/ de un vespertino despertar.//Nado dentro de un mar lleno de deseos…//Electricidad mojada que no mata foráneo corazón/ que viaja alrededor del universo como vapor/ Nace del cielo y de tus incansables labios/ Llenándote los cabellos de flores y el pecho de paz.//…Y enterrando en memorias este  volcán,/ Se lleva mis pies en su cuerpo/ Sin dejar de tocar melódicas historias con mis manos.” (“electricidad mojada”, otro acierto).
“Cultivar una fe en la palabra y ser fiel a la idea de que la poesía  equivale a un trabajo constante”. Palabras del prologuista que plenamente compartimos, porque esto vale no solo para Sandra, sino para la gran marejada de bardos jóvenes, la mayoría de ellos en agraz, y, como se le puede atribuir esta conclusión (aunque no sea ése el orden de sus palabras) según Camilo, mutatis mutandis,  no logran, muchas veces, “cincelar la palabra en tanto mecanismo interminable de orfebrería (pues), El arte verdadero exige un trabajo constante y una disciplina inacabable”

Por ello, vale la pena recordar –y cada vez que puedo lo recuerdo- el pensamiento del gran poeta francés,  Paul Valèry, quien expresara que “no hay poemas acabados, sino abandonados”, pues uno, nunca, concluye de corregir un texto. Máxime si tenemos en cuenta que J. Keats dijera que la poesía, el arte de la palabra, se subsume en su expresión: A think of beaty is a joy for ever”. Una cosa bella es algo para siempre, y  es lo que nosotros creemos se halla , ínsito, en el arte de la poesía.
La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación, analista de prensa y redactora en algunas revistas, con lo que se cumple una tendencia actual muy marcada: la que unimisma a los periodistas con los creadores. Para lo cual es válido recordar las palabras del genial “Gabo”, quien afirmara que, para una buena prosa periodística, había que rastrear en el background poético de su autor.

Sandra Olivari Veramendi, de este  modo, comparte su trabajo en lo mediático con su búsqueda permanente de una lírica que, allende el carácter efímero de lo periodístico (que según “Toño” Cisneros se convierte muy pronto en “papel para envolver pescado”) pueda quedar, indeleble, en nuestra sensibilidad de atentos y exigentes lectores, máxime en una poesía, como la peruana, que ha sido capaz de dar a luz a nombres epónimos como los de Vallejo, Martín Adán, Jorge Eduardo Eielson, Emilio Adolfo Westphalen, Juan Gonzalo Rose, Alejandro Romualdo, Gustavo Valcárcel, Javier Heraud, César Calvo, Arturo Corcuera; y, en la ladera de donde ella proviene, adonde acaba de asomarse, bastaría citar a la inmensa Blanca Varela.
Que al primer libro de SOV luego de un ímprobo trabajo, sucedan más, muchos más: la gran lírica peruana está esperándola

Idioma



Ojos  que reflejan la luna
luna que me llama en el calor de la noche
noche que me habla
idioma crudo e inesperado derroche.

Curva que se desliza en cada paso
luna antojadiza es mi duro pesar
si una noche te decides alejar 
no dejarás en nosotros pensar.

¡Qué duro es tu idioma!
en mi barca una noche te tendré
¡Qué duro es tu idioma!
el amor en una noche se irá entre la piel.

Eres dueño 
de las sonrisas que caen y mueren en el dar
dar lo más o menos 
con tal que lo puedas olvidar.

Ojos que reflejan la luna
luna no me ilumines mi próxima noche
esa noche  de tus curvas
duro idioma que me ha devolver.

MÁS DEL POEMARIO Peregrinaje de amor : 

lunes, 26 de septiembre de 2016

Recuerdos II

El tormento entra en mi descanso
saco su eco de las paredes
cayendo con el pesado cansancio
la media sonrisa detienes

Duele más tu simple recuerdo
pido de ti se me escape
abajo de los ojos ignorados
el olvido que fue de los dos

Buscan mis pasos cansados el gran mar
mi cuerpo de susto se detiene
vago dentro de las calles solitarias
mis ojos renuncian a querer ver

Ver el amor, verte solo caminar
mirar el tormento que es, que fue
tan sólo eres piel, tan sólo alma
recuerdo que no logro esconder


Disfrutar el día como la noche con lo bueno y lo malo...la vida

domingo, 25 de septiembre de 2016

Gato en su prisión

Transforma los círculos
en líneas de tu presente
llora tras la oportunidad hallada
en la fosa de mi olvido y quereres
callan los pétalos de los ramos de rosa
mientras me hallo  en ti perdida.

Amor mío
viento caluroso
alma gatuna
que rasga de mi
tiempo lleno de versos
que late mi corazón.



Llegan tarde los caprichos negros
Te engañan, príncipe herido
Tu potro te impacienta llegar al fin
y tu reina de sueños no llega a tu nido.

Amor mío
toma un veneno acalorado 
araña mis
planes y llévame a curar mis llagas.

Eres el río de palabras
que se esconden en la ternura
y corre como un galgo en libertad
pero se pierde en el silencio de los ojos
 que no pierden tus pasos cansados
y deseosos de morar en mí.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Reencuentro con el abismo




El camino se siente perdido
pide una copa de buena temporada
El tiempo decidió detenerse 
y la nada pide mi liberación.

El destino afligido
me divide entre el pasado y el después
Los pies gritan ¡corre!,
pero las lágrimas caerán
si la pequeña de mí desiste de su ser.

Siento un eco de la nada
llenando con su presencia las paredes
tormento de poca esperanza
sin un nuevo sol ni tierra
a donde sembrar la semilla de mis ganas.

Pasan las lástimas y saludos
se quedan las lecciones y el dolor
agarrados del equipaje
que todos cargamos bajo el cielo.

La vida sencilla huye de nuestro alcance
Errante justicia que reclaman
se pierde en el viento
mientras el sudor expresa el dolor del intento.

Deseo sonrojado ante dichos de papel
La piel oculta las rosas más hermosas
El corazón se entrega en mis manos
por locura que me invade o por fe.


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